De la macro a la micro fotografía

El ojo humano minucioso de Christian nos revela los  detalles mínimos realmente impresionantes de sus modelos minúsculos de la naturaleza, un universo desconocido lleno de formas hermosas y únicas. Y nos hace volar capturando los declives y sinuosidades de un terreno en el momento de la exposición. Ambos nos ofrecen una fusión fascinante entre la ciencia y el arte.

Su lente se embelesa y se avasalla ante la explosión de color, del estado puro y primigenio,  de la majestuosidad con la que dialoga con respeto.  Entonces rememora al gran paisajista Guillermo Murillo y al excelso pionero Manuel Álvarez Bravo.

Sí, la naturaleza hace todo pero el observador captura lo efímero, preserva el momento y descubre su melancolía en blanco y negro.  Entonces el artista se regocija pues nadie ha visto lo que contempla y nada es para siempre, la flor que mira en breve ya no existirá.

Este poeta de la imagen busca finalmente también la belleza en lo árido, en lo yermo y también en el paisaje urbano gris, aunque no huye de señalar la realidad a través del reportaje gráfico.

Texto publicado bajo permiso de Julieta Maldonado, Revista Escenarios.

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